¡Bienvenidos a mi blog!
Aquí os esperan numerosas fotos tomadas por mí personalmente (la mayoría con mi iPhone 5C) de distintos sitios que he visitado.
¡Espero que las disfrutéis!
La última ciudad de mi tour por Italia en el verano del 2011 fue Venecia. Todos hemos oído hablar alguna vez de ella, y es que la ciudad de los canales es única. Está situada en el norteste de Italia, siendo la capital de la región véneta. Su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se encuentra situado en el conjunto de las islas más grandes de la laguna de Venecia en el norte del Mar Adriático.
El simple modo de cómo llegar a la isla es increíble. La única forma terrestre es a través del Ponte della Libertà. Una vez allí, te encuentras en una isla totalmente peatonal. El medio de transporte veneciano por excelencia es el vaporetto, que se trata de un autobús acuático. A menudo es más rápido desplazarse a pie, pero es indispensable coger el vaporetto, aunque sea para descansar los pies o para ir a un lugar un poco más lejos. Hay 15 líneas con embarcaciones de diferentes tipos: lanchas, motonaves y los auténticos vaporetti. Por otro lado, el taxi acuático veneciano es muy cuqui, pero sus precios son bastante elevados. Aunque me hubiera gustado, no tuve la oportunidad de darme una vuelta en taxi.
A lo que iba. Al llegar a Venecia lo primero que se visita es la piazza San Marco, considerada además la única como tal. Las demás espacios abiertos se llaman campos o campielli (si son más pequeños y están rodeados de casas). El motivo de su nombre es porque antiguamente los venecianos usaban estos espacios para cultivar.
En cuanto a la plaza de San Marcos, allí se encuentra la basílica de San Marcos, una majestuosa catedral -personalmente, una de las más bonitas que he visto-. Es el resultado de una inmensa cantidad de estilos, teniendo en cuenta que se empezó a construir en el siglo IX -cuando los restos del patrón de la ciudad fueron traídos- y padeció destrucciones (976), reconstrucciones (1063) y modificaciones hasta los siglos XVII y XVIII. En su exterior, hay que observar atentamente los cuatro caballos de San Marcos encima de la puerta central, los bajorrelieves de la arquería central, los mosaicos de la fachada, los del Baptisterio y los Tetrarcas, mientras que dentro destacan el retablo de oro, el Tesoro, los mosaicos del atrio y las cúpulas de la Ascensión y de Pentecostés. Es definitivamente una obra maestra de la arquitectura bizantina en el Véneto.
A su vez, junto a la catedral se encuentra el campanile de San Marcos, un tipo particular de campanario, exento e independiente del templo desde donde se puede obtener una maravillosa panorámica de la ciudad. Asimismo, otro símbolo de la Venecia es el Caffè Florian, considerado la café más antiguo de Europa. Fue abierto en 1720 por Floriano Francesconi como Alla Venezia Trionfante. Sin embargo, la clientela lo renombró en honor a su dueño. Este elegante edificio se distinguió por sus productos exclusivos y por sus clientes: aquí se reunían nobles, políticos, intelectuales y don juanes, protagonistas de su tiempo, como Carlo Goldoni, Giacomo Casanova o Gabriele d’Annunzio. Hoy conserva el encanto de los tiempos vividos. Con sus arquitectura, fruto de restauraciones y modificaciones, las salas decoradas en distintos estilos (las más famosas son la Sala del Senado, la Sala China, la Sala Oriental y la Sala de los Hombre ilustres) y su interior del siglo XIX, el local es un importante centro cultural donde se organizan exposiciones, encuentros, instalaciones... A pesar de tener precios pocos asequibles, un café expreso aunque sea en la barra sienta muy bien.
Por otro lado, cuando estuve en Venecia realicé una visita a una fábrica de vidrio de Murano. El nombre de Muranoestá totalmente asociado al vidrio y al cristal, ya que ha sido históricamente elmayor centro de producción de cristal y vidriode Europa. Fue a finales del siglo XIII cuando las fábricas de cristalque había enVeneciafueron forzadas a desplazarse a laisla de Murano para evitar el peligro de incendio debido a la concentración de cristaleras. Es un arte realmente impresionante puesto que el artesano, al soplar por un tubo una burbuja de vidrio fundido a 1.200º y con la sola ayuda de pinzas de hierro y giros a gran velocidad, crea las formas de elementos decorativos como jarrones.
Como detalle final, el paseo en góndola por los maravillosos canales es indispensable. Un momento de relax después de haber pasado el día caminando por las calles y demás puentes, como el de Rialto (que cruza el Gran Canal de Venecia).
Roma, capital de Italia y de la región del Lacio, es también conocida por su inmensidad en arte e historia. Y es que, durante el paso del tiempo, los romanos decidieron reconstruir la ciudad sobre los restos de esta misma. Es por esto que hayan tenido que parar la obra de más líneas de metro en la metrópolis. Existe en la actualidad una zona de la ciudad llamada el Foro Romano donde se conservan aquellas plazas y demás sitios públicos romanos. A mí me gustaría destacar el Coliseo como monumento más importante de la ciudad -construido por el Imperio Romano- debido a sus gigantescas dimensiones y su buena conservación. Es realmente fascinante.
Por otro lado, la capital de la historia tiene numerosas piazzas (plazas). Mis favoritas son las tres explicadas a continuación. La Piazza Navona es alargada por haber sido construida sobre lo que había sido el estadio de Dominiciano. Destaca en ella la Fontana dei Quattro Fiumi (Fuente de Los Cuatro Ríos) diseñada por Bernini y realizada entre 1648 y 1651, que representa los cuatro grandes ríos de aquel momento: Nilo (África), Ganges (Asia), Danubio (Europa) y Río de la Plata (América). Detrás de esta fuente se encuentra la iglesia de Santa Inés en Agonía, patrona de las adolescentes. En la Piazza della Rotonda se halla el Panteón de Agripa, un templo de planta circular erigido por Adriano entre 118 y 125 sobre las ruinas de otro destruido en el 80. Por último, la Piazza Venezia conmemora a Víctor Manuel II, rey de Italia en el siglo XIX, con un maravilloso monumento de mármol de Botticino.
De todas formas, mi lugar favorito en Roma es y siempre será la famosísima Fontana di Trevi. Dicen que si echas una moneda, volverás a esta bella ciudad. En verano de 2011 visité Italia por primera vez y, una vez en Roma, eché la moneda al agua para asegurarme de volver. Cuatro años después, en mayo de 2015, volví a Roma en una excursión de fin de curso. Por x o por y la leyenda tradicional funcionó, así que la repetí. No sé si volveré a Roma dentro de cuatro años, ¡pero me encargaré de volver en algún momento!
Por último, no podía acabar esta entrada sin mostrar una foto de las exquisitas pizzas romanas. Supongo que los amantes de la pasta estamos de acuerdo en que Italia consta de la mejor gastronomía en el mundo.
Espero que hayáis aprendido mucho de Roma y que os haya convencido para ir; y, en ese caso, ¡que os guste tanto la ciudad como a mí sus pizzas!